La ausencia de un ser querido genera en los niños un déficit y esto se relaciona directamente con ellos por la indefensión que les produce.

No solo se pierde un ser querido sino también algo de la propia identidad, del desarrollo.

El duelo infantil es la reacción de los niños ante la pérdida de un ser querido, una figura de apego. Las reacciones ante la pérdida por ausencias prolongadas o por divorcios/separaciones también les generan un proceso de duelo.

Estas reacciones varían dependiendo de si la muerte es:

Muerte anunciada: por ley de vida, fruto de una larga enfermedad, por edad de los abuelos, etc. Se ha podido ir preparando.

Muerte accidental: Trauma. En este caso se solapa la pérdida y el impacto del trauma que puede generar un estrés post-traumático.

En el contenido de este artículo puedes encontrar algunas pautas a seguir para afrontar el duelo en niños.

 

 

1.- Anunciar la muerte

 

Expresa con calma, cariño y delicadeza que la persona está muerta, no temas decir la palabra muerte. Habla de que el cuerpo deja de funcionar, el corazón se para, la respiración ya no se produce. Evita decir que la persona muerta se ha ido, porque el niño puede pensar que volverá.

No expliques todo de golpe, responde a medida que él vaya preguntando.

Coge al niño, abrázalo, el contacto corporal ayuda mucho. Muestra cercanía, pero sin agobiar.

Si tienes creencias religiosas es bueno explicarlo desde tu punto de vista.

Es útil que el niño desde pequeño esté familiarizado con los procesos de muerte que se dan continuamente a su alrededor, las plantas, animales, estaciones del año.

 

2.- La comprensión de la muerte 

 

Debemos asegurarnos de que el niño comprende el significado de la muerte para poder ayudarle. Podemos identificarlo si el niño entiende que

– Algo puede ir y no volver. Concepto de que en la realidad hay hechos irreversibles. Concepto cognitivo de irreversibilidad

– Le ocurre a todo el mundo. Concepto cognitivo de universalidad

– El cuerpo deja de funcionar, la respiración se para. Concepto cognitivo de no funcionalidad

Alrededor de los 6 ó 7 años el niño puede haber adquirido éstos conceptos. Cuando es más pequeño puede tener un conocimiento de la muerte más intuitivo, a través de sueños, o dibujos.

 

3.- El sentimiento de indefensión

 

Observa y verás que en el niño se produce un sentimiento enorme de indefensión. Para ayudarle puedes buscar una figura de apego que sustituya poco a poco las funciones del ser querido. Comprobarás que se sentirá menos indefenso.

Es muy importante el contacto físico y la calidez en todo el proceso. Sobre todo que tenga un hombro amigo donde pueda apoyarse y donde pueda soltarse.

 

 

Recuerda que tiene un enorme dolor. Puede negar la realidad y actuar como si no se diera cuenta de lo que pasa. Esta fase se llama fase de anestesia.

También puede sentir rabia por el dolor tan profundo que no puede digerir.  Es la fase de anhelo y búsqueda de la persona querida.

El niño puede sentirse culpable y hay que hacerle ver que él no ha hecho nada para que esto suceda. También puede sufrir ansiedad por lo que tenía que haberle dicho o lo que podía haber hecho. Estas situaciones son comunes en el proceso de duelo.

 

4.- Asistir al entierro o funeral

 

A partir de los 5 o 6 años, si quiere, puedes dejarle asistir a los rituales de la muerte. Explícale previamente que es lo que va a suceder, que es lo que va a ver, expresa con cariño los porqués de donde irá el muerto de forma clara y siguiendo las creencias que tengas.

 

5.- Continuar con las actividades diarias

 

Continua con la regularidad. El orden en las actividades cotidianas del niño se debe alterar lo menos posible para darle más seguridad.

Incluye al niño en actividades familiares, que se sienta arropado por otros adultos que vengan, que no se sienta aislado.

Puedes aprovechar el día a día para educarle sobre la muerte y la vida. El niño ve animales que nacen y mueren, plantas, cosas que se van deteriorando; habla de esto con ellos, de lo que suponen los ciclos, el cambio de estado.

Pasar tiempo con el niño es fundamental para que se sienta escuchado y acompañado.

 

6.- Superar el dolor y los miedos

 

Pueden aparecer miedos profundos como que no quiera dormir solo, que se resista a seguir con la vida cotidiana, que no quiera hablar de ello. Si notas que se deprime, que presenta apatía o quiere aislarse del mundo, es normal, ya que forma parte del proceso del duelo. El niño tiene la percepción de que la pérdida es irreversible.

A esta fase del duelo se le llama fase de desorganización o desesperanza y puede durar varios meses.

Dale tiempo y que toda la familia le apoye, sin presionar. Si ves que se alarga demasiado y el miedo no desaparece, consulta con un profesional.

Puedes ayudarle a superarlo, diciéndole que escriba una carta o haga un dibujo a la persona fallecida, visitar de vez en cuando el cementerio, tener una foto suya o algún objeto personal en su cuarto. También puedes decirle que hable con esa persona en su interior o que pida soñar con él. Es bueno hablar de todo lo que el niño vaya sacando.

 

7.- Hacer un homenaje

 

Hacer un homenaje de recuerdo a la persona fallecida es algo bonito y muy efectivo para superar el duelo.

Puedes hacerlo usando algún objeto de la persona fallecida, ponerle una vela a su foto, escribirle, hacerle un dibujo, recordar los momentos felices junto a él, poniendo un jarrón con flores, hacerle un pastel, plantar un árbol en su memoria (regeneración del ciclo, nueva vida).

Invita a amigos y familiares. Todo lo que se te ocurra para que sea algo especial, personal y conmemorativo.

Este ritual sirve para superar el dolor, mirar el pasado con alegría y seguir adelante enriquecidos por la experiencia. La vida sigue.

Poco a poco, el niño aceptará la realidad de la pérdida y de la ausencia. Las cosas han cambiado y se deben redefinir las figuras de apego.

La fase de aceptación es la última fase del duelo.

Si ves que el duelo se prolonga en el tiempo y continúa con una gran fijación sobre la figura perdida, sería conveniente buscar ayuda profesional. No es una buena señal si es incapaz de superar la separación o de seguir con su propia vida.

¿Qué te parece? ¿Conocías todo lo que el duelo puede significar para los niños?

¡Cuéntame! Estoy encantada de escucharte