El juego es una actividad habitual en los niños, da igual si se trata de jugar con juguetes infantiles, jugar en parques, ludotecas, jugar con videojuegos, con otros niños, con adultos e incluso con su propio cuerpo cuando son bebés: Los niños aprenden y se divierten siempre.

Además, jugar tiene múltiples beneficios para el desarrollo cognitivo, emocional, social, físico y motor. Cuando los niños se divierten hay mucha actividad cerebral y se desarrollan las conexiones neuronales.

Es nuestra tarea como adultos permitir que el niño explore por sí mismo, desde su deseo y curiosidad, para ser autónomo y desarrollar su capacidad de atención y concentración. La motivación es la base de todos los aprendizajes.

 

 

1.- El juego hace disfrutar

 

Con el juego el niño experimenta su ser. Disfruta, explora, se pone a prueba, manipula la realidad, la domina y la subordina a sus deseos.

¡A los niños les encanta jugar con sus padres!

Te aconsejo que cuando juegues con ellos lo pases bien. Disfruta del momento, evita jugar “por obligación”.

También a los niños más pequeños les gustan mucho los juegos cuerpo a cuerpo con sus padres, algo que puede ser muy divertido además para el adulto.

 

2.- El juego da libertad y espontaneidad

 

Los niños saben lo que quieren y necesitan para jugar, pero puedes ayudarles.

Acota un espacio en el que el niño se pueda mover sin demasiadas restricciones. Los primeros juegos son sensoriales y motrices, si estas continuamente no tires eso, no hagas eso, estas cortando la expresión del niño.

Ofrece un entorno (personas, espacios, objetos) enriquecedor y variado

Libérale de ropa y zapatos de manera que le permitan una mayor libertad de movimientos y estimulación sensorial (según las condiciones de temperatura)

Respeta sus iniciativas: tipo de juego, modos de jugar, objetos que quiera explorar, descubrimientos, etc. evita en lo posible interferir en su concentración en el juego.

 

3.- El juego motiva

 

El niño debe ser el protagonista de su juego y liberar su propia creatividad.

Si quieres jugar con él, pero tienes poco tiempo, puedes implicarle en alguna acción que tengas que realizar, como arreglar un armario, limpiar una mesa, preparar una comida, etc., de esta manera el niño satisface la necesidad de sentirse útil y valioso.

El momento de la comida se vive por parte del niño de una forma diferente si ha participado activamente y de forma lúdica en su realización, ha elegido ingredientes, ha dado forma a un pastel y al final toca saborearlo ¡que rico!.

Hay muchas posibilidades de compartir momentos juntos y liberar la creatividad, como es la fabricación de juguetes caseros sencillos con materiales de uso corriente como cajas de cartón, ovillos de lana, elementos de la naturaleza, etc.

 

4.- El juego enseña

 

El niño crea su propio mundo donde él es el protagonista y aprende y establece sus propias reglas.

No tiene que regirse por unas normas impuestas, ni sentirse obligado.

Si quieres comprar un regalo educativo, estos son algunos consejos a tener en cuenta para elegir juguetes:

 

Juguetes simples y versátiles porque permiten la creatividad, la multiplicidad de usos y transformaciones. Los complejos y sofisticados pierden pronto su interés (además de caros).

Juguetes atrayentes con colores, sonidos y formas (para los bebés más pequeños principalmente redondeadas).

Juguetes que estimulan los sentidos con colores, sonidos, formas, texturas, pesos, volumen, consistencias, sabores, olores.

Juguetes seguros que no desprendan sustancias o trozos y que no puedan tragárselos.

¡No te olvides de los objetos caseros!

 

Pueden ser una opción original. A los niños les atraen especialmente cacerolas, botes, cajas, etc.

 

5.- El juego desarrolla la identidad

 

Uno de los principales placeres del juego es la capacidad de ser causa, yo provoco algo, yo soy sujeto de la acción. Esto favorece el desarrollo de su propia identidad.

Todo ello sin olvidar sintonizar con el niño escuchando sutilmente sus reacciones, gestos, mímica, tensiones, etc. y la oportunidad del momento. Evitando imponer todo aquello ante lo que manifieste señales de rechazo o temor.

 

6.- El juego facilita la imaginación

 

Los niños a través de su juego pueden dar otro significado a las cosas: es lo que llamamos juego simbólico. Por ejemplo, se imaginan que un tapón vacío hace de vaso y beben en él, una escoba es un caballo o simplemente ejercen roles, jugando a ser el padre o la profesora.

A través de los símbolos el niño interpreta su experiencia, y puede ir más allá transformándola a través de la fantasía elaborada a partir de la realidad vivida, expresando así a los demás su mundo interno.

 

 

El juego es una puerta al mundo interno del niño. En el juego simbólico el niño puede resolver situaciones conflictivas experimentadas en el día a día. Él muestra cómo ha sido su “estar con”, sus relaciones con los otros. A través de este juego puede llegar a dominar el sufrimiento, elaborar y compensar situaciones dolorosas.

No podemos olvidar que el espacio y los objetos, son la prolongación y proyección de ellos mismos y del otro y que el niño a través del juego manifiesta todo su mundo interno.

Este es el valor terapéutico del juego, a veces simplemente dejándole jugar ya es suficiente.

Para que conozcas qué juegos y juguetes son apropiados para los niños de 0-6 años te dejo esta guía gratuita

 

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¿Qué te parece? ¿Conocías todo lo que el juego significa para los niños?

¡Cuéntame! Estoy encantada de escucharte