La salud es el bienestar que experimentamos a nivel físico, mental, emocional y social.

Tiene que ver con el estado de satisfacción que experimentas en tu cuerpo, el manejo que tienes de tus emociones y la forma en que tus pensamientos contribuyen a fortalecerte internamente y adaptarte al medio relacional y social en el que vives.

Todos los estudiantes tienen como objetivo tener un buen rendimiento, a veces no lo consiguen porque hay tensión, bloqueos y miedos que les hacen perder efectividad.

En época de exámenes se tiende a olvidar la importancia de armonizar y equilibrar el cuerpo, la mente y las emociones. Cuida tu salud si quieres tener un buen resultado académico, aprobar exámenes y no agotar tu organismo. Es crucial repasar cómo puedes trabajar estos 3 aspectos tan importantes. Sigue leyendo…

 

1.- Hacer ejercicio físico

 

1.1.- Actividades físicas al aire libre

 

Durante el período de estudio es altamente recomendable que realices ejercicio físico, al menos una hora al día, puedes caminar, correr, montar en bici o el deporte que suelas hacer habitualmente.

1.2.- Respiración

 

Cuando te sientas con tensión, o simplemente hayas estado mucho tiempo concentrado haciendo un esfuerzo mental notable es saludable realizar ejercicios de respiración y relajación, que puedes repetir en diferentes momentos a lo largo del día.

Te recomiendo trabajar la respiración diafragmática y las técnicas de relajación de Jacobson u otras con las que estemos familiarizados.

 

1.3. Estiramientos

 

Procura no permanecer más de una hora y media o dos horas sentado, te conviene levantarte de la silla y mover tu cuerpo, caminar o realizar algún estiramiento en las zonas que notes más tensas. Son muy adecuados los ejercicios específicos para estirar y desbloquear aquellas zonas que sientas más sobrecargadas por la tensión.

 

2.- Comer adecuadamente

 

Te conviene cuidar siempre la alimentación, pero mucho más, en época de exámenes, porque te mueves menos y comes alimentos con más frecuencia.

Sigue una dieta saludable y respeta las 3-4 comidas diarias evitando la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas que no ayudan a tu organismo.

 

3.- Dormir 7-8 horas

 

Seguro que conoces a muchos compañeros que realizan el examen sin apenas haber dormido añadiendo una seria dificultad a la hora de llevarlo a cabo con éxito. Tú puedes ser más listo durmiendo al menos 7 u 8 horas al día, para que tu mente pueda asimilar el aprendizaje.

Vigila especialmente la noche anterior al examen para ir descansado porque te ayudará a despejar la mente y potenciar tu memoria.

 

4.- Tener pensamientos positivos

 

Puede que te ocurra, como a muchos estudiantes, que a la hora de realizar los exámenes, te vengan con frecuencia pensamientos de inutilidad, de sensación de bloqueo, de deseo de perfeccionismo, que te lleva a un sobreesfuerzo por conseguir una meta inalcanzable.

Es normal que sientas ansiedad ante los exámenes porque te enfrentas a la tensión de ser evaluado, criticado, no aceptado o a la frustración de no conseguir las metas propuestas y muchas veces superas tus propios límites físicos para conseguirlas.

En épocas de exámenes te conviene parar y escuchar tus pensamientos

Pregúntate, ¿Qué es lo que me estoy diciendo? ¿Cómo me hace sentir?

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Te pongo algunos ejemplos por si identificas pensamientos que no se ajustan a la realidad (distorsiones cognitivas)

Puedes pensar que si suspendes un examen no vas a aprobar otros o que eres un inútil. Este pensamiento es un generalización excesiva: A partir de un hecho aislado creas una regla universal.

Ves los éxitos de los demás mejores que los tuyos. Piensas que ella aprobó porque es muy lista y que tú simplemente tuviste suerte de aprobar. Maximizar o minimizar.

Abstracción selectiva. Mientras haces el examen no recuerdas una pregunta y te pones muy nervioso porque eso significa que te va a salir fatal y vas a suspender.

Personalización. Supones que todo siempre tiene que ver contigo y te comparas con los demás siempre negativamente. Dices: «Seguro que soy el que contestó mal a esa pregunta«

Crees que no les gustas a los demás, que no les importas, sin evidencia real y piensas «Seguro que me está mirando porque me tiene manía» Leer la mente.

Te equivocas cuando adivinas el futuro «Seguro que voy a suspender y estoy convencido que los demás se lo saben mejor que yo»

Llevas las cosas a sus extremos, blanco o negro. Pensamiento polarizado. «Estas materias son fáciles, tengo que sacar un sobresaliente si no es que soy tonta.»

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 RECOMENDACIONES: Haz una lista de Pensamientos

Te será útil hacer una lista con tus pensamientos más habituales en relación a la tensión que te producen los exámenes. Para después tratar de redactar otros más adaptativos y reales a tu situación.

Te puede ayudar pensar:

  1. Me voy a mantener centrado en la realización de mi examen, seguro que si he estudiado podré realizarlo aunque tenga dificultad
  2. Si veo que me empiezo a poner nervioso, voy a poder manejarlo, haré una pausa y comenzaré a respirar cómo he practicado y pensaré en calmarme y darme ánimo.
  3. Si hay alguna pregunta que no se, la dejaré y seguiré con el resto que si se. No pasa nada por no saber una pregunta, se muchas otras.

5.- Identificar las emociones

 

Adquiere destrezas y habilidades para tener más seguridad. Prepárate con antelación para que una vez superados los miedos puedas lidiar con determinadas emociones que aflorarán en los días de exámenes.


Pero, ¿Qué son las emociones y cómo puedo manejarlas para encontrarme mejor en temporada de exámenes?

Las emociones son alteraciones del estado de ánimo intensas o más pasajeras, agradables o penosas que van acompañadas de cierta respuesta fisiológica. Todas las emociones son aceptables pues tienen un valor adaptativo y expresan nuestra subjetividad, cómo nos sentimos por dentro.

Las emociones surgen en tu interior ante determinados estímulos, de forma espontanea y están mediadas por tus pensamientos. No olvides que son importantes tus emociones porque:

  • Te preparan para actuar (función adaptativa)
  • Hablan a los demás de tu estado de ánimo (función social)
  • Te estimulan para conseguir tus metas (función motivacional)

Ante un examen es habitual que sientas:

5.1. Ansiedad

 

Tu organismo siempre se activa para combatir la inseguridad que sientes ante un peligro imaginario o real, como lo es un examen.

Cuando te encuentras nervioso experimentas un grado de tensión (rigidez en el cuello, dolores de cabeza, palpitaciones, síntomas gastrointestinales, entumecimiento de las piernas) que te bloquea.

Para ello es importante que hagas todo lo que te he recomendado antes: ejercicio, respiración, cuidar tus pensamientos, buscar momentos de calma. Todo esto, te ayudará a bajar la activación, poder concentrarte mejor y aumentar tu rendimiento.

 

5.2. Miedo

 

Tus miedos como estudiante pueden ser muchos: no poder hacer el examen, suspender, no sacar la nota que deseas, ser criticado, defraudar a los padres, pareja, amigos.

Miedo a ser evaluado, comparado con los demás, criticado, a que juzguen tu trabajo y muchas veces, sin querer, pones tu propia valía también en tela de juicio, o la haces depender del resultado y de la nota.

¿Cuáles son tus miedos?

Te interesa conocerlos y entenderlos, manejando la respuesta somática que nos produce sería el camino para encontrarnos mejor. Podemos trabajarlos con un especialista.

Es importante desligar nuestro valor como ser humano del resultado que obtengamos en los exámenes. Yo soy un ser valioso por mí mismo, independientemente de mis logros.

Tengo derecho a existir, a ser, a equivocarme, a no llegar, a no cumplir las expectativas de los demás, tengo derecho a ser amado por mí mismo.

 

5.3. Rabia

 

Otra emoción muy frecuente en estos momentos es la rabia, la ira que sentimos mientras estudiamos, cuando no podemos realizar lo que pretendíamos o simplemente nos sentimos enfadados o con rabia, casi sin darnos cuenta, y a veces, es simplemente que estamos demasiado activados y no nos hemos concedido el descanso y la relajación que necesitamos para equilibrar nuestro organismo.

Por eso conviene que en el día a día tengamos momentos de disfrutar, o hacer algo que nos resulte agradable, “islas de serenidad” en mitad de nuestra intensa actividad.

Es normal también que el exceso de trabajo y de estudio así como la carga emocional que soportamos en estos días produzcan en nosotros una mayor irritabilidad e incluso podemos mostrarnos más agresivos con los demás.

La agresividad puede ser también una expresión de la rabia que experimentamos por no conseguir las metas, o por el sobreesfuerzo que hacemos, para lo cual habrá que buscar un canal de salida adecuado.

Es importante aquí observar las señales de tensión que nos hablaran a lo mejor de un exceso de cansancio y por tanto de una sobreactivación de nuestro organismo, con lo cual se hace necesario parar y recurrir a los mecanismos de descarga de la tensión anteriormente señalados.

¿Cuál ha sido tu experiencia?

¡Cuéntame! Estoy encantada de escucharte 😉